En la sociedad, los términos “psicópata” y “sociópata” suelen confundirse, pero detrás de ellos existen diferencias profundas que marcan el origen y la forma en que se manifiesta la falta de empatía y la transgresión de las normas. En una entrevista con la psicóloga clínica Francisca Barros, del programa LOS ESPECIALISTAS, se abordó este complejo tema que sigue despertando curiosidad y temor a partes iguales.
De acuerdo con la especialista, “el psicópata nace”. Esta frase, aunque breve, encierra una gran verdad neurocientífica. Los psicópatas presentan rasgos biológicos y cerebrales que los predisponen a comportamientos antisociales desde una edad temprana. “Tenemos problemas en la amígdala, en el hipotálamo, en la empatía. Son dificultades orgánicas que generan estas conductas y que usualmente se observan desde la niñez”, explicó Barros.
A diferencia de una persona asocial o tímida, el psicópata no evita el contacto con los demás, sino que lo utiliza a su favor. Su personalidad antisocial se caracteriza por trasgredir las normas sociales sin remordimiento alguno. “Son personas que pueden disfrutar causando daño: incendiar, robar, maltratar animales o cometer actos delictivos sin culpa. Todo eso responde a un patrón de comportamiento que va en contra de lo socialmente aceptado”, enfatizó la experta.
Pero ¿cómo identificar a alguien con este tipo de rasgos? Barros sugiere prestar atención a los detalles más simples.
“Mira cómo trata a las personas de diferente jerarquía, a los padres, a los niños, a los animales o a los abuelos. Si alguien patea a un perro o es grosero con sus padres, cuestiónate. Esas pequeñas acciones son las verdaderas banderas rojas”, advirtió.
Finalmente, la psicóloga recordó que las acciones revelan mucho más que las palabras. “La gente nos muestra cómo es, solo que a veces no queremos escuchar. Hazle caso a las acciones”, concluyó. Una frase que invita a mirar con más atención, porque detrás de una sonrisa o una actitud encantadora puede esconderse una mente fría y calculadora.

