Sabores con historia: la ruta gastronómica del Centro de Quito
El equipo de Testeadores se adentró en el corazón del Centro Histórico de Quito para descubrir los sabores que han resistido al paso del tiempo. Tres paradas, tres historias y una misma esencia: la tradición culinaria que define a la capital ecuatoriana.
Desde los platos fuertes que han alimentado generaciones hasta los postres que endulzan los recuerdos, este recorrido demuestra que en cada esquina del centro se guarda una receta con historia.
Tres paradas, una misma tradición
El Centro Histórico de Quito no solo es patrimonio arquitectónico, también es un punto de encuentro gastronómico. En este episodio, visitamos tres lugares que se han convertido en referentes del sabor quiteño: La Colmena, Los Sánduches de la Plaza Grande y San Agustín.
Cada parada revela una forma distinta de entender la cocina local, donde el pasado y el presente se mezclan en cada plato.
La Colmena: las famosas guatitas de la Vicepresidencia
Ubicado a pocos pasos del Palacio de Carondelet, este restaurante es sinónimo de sabor tradicional. Las guatitas y la bandera de La Colmena son ya un símbolo de la gastronomía quiteña. Su secreto está en el refrito, en el punto exacto del maní y en esa sazón casera que ha conquistado a todos, desde trabajadores del centro hasta altos funcionarios.
Bajo la administración de Humberto, el actual propietario, el local mantiene viva la receta original que hizo famosas las llamadas guatitas de la Vicepresidencia.
Los Sánduches de la Plaza Grande: sabor que une generaciones
A pocos metros de la plaza más emblemática de Quito, los sánduches de este icónico rincón capitalino son parte de la vida cotidiana de quienes caminan por el centro. Con su pan recién tostado, su pernil jugoso y la mezcla perfecta de ingredientes, este lugar demuestra que la sencillez también puede ser sinónimo de excelencia.
Cada sánduche cuenta una historia de sabor, tradición y encuentro entre generaciones.
San Agustín: el postre que endulza la historia
Para cerrar el recorrido, llegamos al tradicional restaurante San Agustín, hogar de los helados artesanales más queridos del centro. Preparados con recetas que han pasado de mano en mano durante décadas, sus sabores evocan la nostalgia de los domingos familiares y los paseos por la ciudad vieja.
Un postre que conserva la autenticidad de Quito en cada cucharada.
El verbo final: tradición que se saborea
Después de recorrer estas tres paradas emblemáticas, queda claro que la gastronomía quiteña no solo alimenta, sino que también cuenta historias. Cada plato, cada local y cada sabor es parte de la memoria viva de una ciudad que se reinventa sin perder su esencia.
En Testeadores, seguimos explorando esos rincones donde la historia y la cocina se encuentran, porque en el Centro Histórico de Quito, la tradición también se saborea.

