El Concejo Metropolitano de Quito aprobó una ordenanza que redefine las normas del transporte público municipal. Uno de los cambios más polémicos es la restricción para el ingreso de animales de compañía. Desde ahora, solo se permitirá el acceso de mascotas que pesen hasta 10 kilos y que viajen dentro de un kennel o transportadora. Perros medianos y grandes, como ovejeros alemanes, pitbulls o doberman, ya no podrán usar el trolebús, la Ecovía ni los alimentadores, incluso si llevan bozal.
La disposición modifica lo establecido en la Ordenanza 048 de 2011, que autorizaba el traslado de animales de cualquier tamaño mientras estuvieran bajo control y sin representar un riesgo. Con el cambio, miles de usuarios que dependen del transporte municipal para movilizar a sus mascotas enfrentan una limitación significativa.
Una ordenanza amplia que busca replicar la cultura del Metro
La normativa aprobada el 18 de noviembre incorpora lineamientos operativos, sanciones, criterios de accesibilidad y protocolos contra el acoso. La intención es homogenizar el servicio del transporte municipal y extender la llamada “cultura metro” a toda la red. La Empresa Pública Metropolitana de Transporte deberá garantizar unidades seguras, cámaras de vigilancia, mantenimiento regular, señalética inclusiva y personal capacitado.
La norma también prohíbe que personas con sentencias ejecutoriadas por delitos sexuales conduzcan unidades del sistema. Al mismo tiempo, reconoce derechos de los usuarios, como recibir información clara de rutas y horarios, transportar equipos médicos y movilizar animales de apoyo emocional.
Sanciones, protocolos y nuevos controles
El régimen sancionatorio será administrado por la AMC e incluye multas que van del 10 al 50 por ciento del salario básico. Algunas faltas podrán sustituirse con trabajo comunitario, aunque no en casos de reincidencia. También se establecen prohibiciones como ingresar sin pagar, obstruir puertas, portar armas, cometer actos de acoso o abandonar animales.
La ordenanza prevé plazos entre 30 y 180 días para actualizar protocolos de quejas, instalar señalética, implementar operativos de control, realizar un censo de fauna urbana en estaciones y emitir reglas para el transporte de bicicletas.
Advertencias sobre la aplicación real de la norma
La concejala Analía Ledesma advirtió que el desafío será la ejecución. Recordó que, aunque más del 94 por ciento de mujeres se siente segura en el metro, el 98,5 por ciento de víctimas de acoso no denuncia por desconfianza o porque no se identifica al agresor. Para Ledesma, la ordenanza no puede quedarse en el papel y necesita indicadores verificables y personal entrenado para ganar la confianza ciudadana.
La edil señaló que ciudades de la región ya incorporan herramientas tecnológicas para reportar incidentes en tiempo real. Quito, dijo, debe avanzar en ese camino para evitar que la normativa se convierta en un marco ambicioso sin resultados concretos

