Realizado por: Ana Maya
Valeria llegó a Ecuador hace casi siete años huyendo del régimen chavista y buscando oportunidades para reconstruir su vida. Durante ese tiempo intentó salir adelante incluso emprendiendo con un karaoke, un proyecto que terminó convirtiéndose en un episodio traumático. Una noche, mientras trabajaba sola, fue asaltada, secuestrada y golpeada por un grupo de hombres.
“En ese momento pensé que iba a morir sola y me pregunté para qué había huido de Venezuela si aquí también estaba expuesta a la violencia”, recuerda.
El ataque la obligó a encerrarse durante semanas, a vivir con miedo y a replantearse su decisión de migrar. La ilusión de encontrar estabilidad en Ecuador se quebró, aunque nunca desapareció del todo la esperanza de seguir adelante lejos del régimen que la obligó a salir de su país.
La captura de Maduro y una herida que se reabre
La captura de Nicolás Maduro reabrió una herida que nunca terminó de cerrar para miles de venezolanos que viven fuera de su país. En Ecuador, donde residen más de 440.000 migrantes venezolanos, según la Plataforma R4V, la noticia no se vivió solo como un hecho político, sino como un punto de quiebre emocional.
Para Valeria, la noticia fue inesperada. “Ningún venezolano se esperaba algo así”, confiesa. El primer sentimiento fue el shock, seguido por una emoción contenida. Para ella, se trata de un paso necesario, aunque insuficiente. “Que él salga no significa que el país ya esté bien. Venezuela sigue en incertidumbre”, señala.
La captura le devolvió una esperanza a largo plazo: la posibilidad de volver algún día y reencontrarse con su familia. Sin embargo, esa idea sigue acompañada de dudas sobre si el país realmente cambiará o si continuarán las expropiaciones, la represión y la falta de garantías.
Represión, miedo y censura: señales desde Venezuela
El temor de los migrantes no es infundado. En los últimos días, Venezuela ha vuelto a mostrar signos de represión e inestabilidad. Según Gonzalo Himiob, vicepresidente de la ONG Foro Penal, dos hermanos agricultores, ambos mayores de 60 años, fueron detenidos en el estado de Mérida tras celebrar con disparos al aire la caída de Maduro.
Además, se reportaron detonaciones en los alrededores del Palacio de Miraflores por la presencia de drones no autorizados, mientras en redes sociales circularon videos de personas disparando en las calles contra quienes apoyan la captura del exmandatario. Para muchos venezolanos en el exterior, estos hechos confirman que el miedo y la censura siguen vigentes.
Ecuador: refugio en medio de la violencia
Sin embargo, Ecuador tampoco ofrece un panorama completamente seguro. El país atraviesa una de las etapas más violentas de su historia reciente, con cifras récord de muertes violentas registradas en 2025, una realidad que afecta tanto a ciudadanos ecuatorianos como a población migrante.
Según índices internacionales, Ecuador registra una puntuación de criminalidad de 62,5, mientras que Venezuela alcanza 80,7, una diferencia que no siempre se traduce en una mayor sensación de seguridad. Para muchos venezolanos, la violencia que intentaron dejar atrás se manifiesta ahora en robos, extorsiones y amenazas constantes.
A esto se suma la presión del narcotráfico. El Gobierno ecuatoriano estima que hasta el 70 % de la cocaína producida en Colombia transitó por los puertos del país en 2025. Expertos advierten que el cierre de rutas en el Caribe podría intensificar el uso de corredores del Pacífico y la Amazonía, aumentando la violencia y la disputa territorial de las mafias internacionales.
Para Valeria, vivir en Ecuador representa una tranquilidad relativa. Asegura que con el tiempo logró sentirse más calmada, aunque nunca dejó de cuidarse. “Aquí me siento más tranquila, pero sigo alerta. La violencia sigue existiendo”, afirma.
Además, compartió la historia de una amiga suya que fue agredida verbalmente por una vendedora únicamente por ser venezolana, un episodio que evidencia que la xenofobia y la discriminación también forman parte de la experiencia migrante. “No solo es el miedo a la delincuencia, también es sentir que no eres bienvenida”, dice.
Volver o quedarse: una decisión sin certezas
Ante este escenario, Valeria no tiene una respuesta definitiva. La captura de Maduro le devuelve la esperanza de un futuro distinto, pero también revive los recuerdos de la represión que la obligó a migrar. Por ahora, como miles de venezolanos en Ecuador, prefiere resistir en un país inseguro antes que regresar a una patria que aún no ofrece certezas.

