sábado, febrero 24, 2024
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Fact check: Trump ofreció un aluvión de falsedades en su primer discurso después de la acusación

(CNN) — El expresidente de Estados Unidos Donald Trump pronunció un discurso en su residencia en Mar-a-Lago este martes por la noche después de ser procesado en Manhattan por cargos de delito grave de falsificación de registros comerciales, y pronunció un aluvión de afirmaciones falsas que han sido desacreditadas previamente.

Trump se declaró inocente de todos los cargos este martes.

El expresidente fue repetidamente inexacto cuando giró al tema de la investigación federal sobre su manejo de documentos oficiales. También repitió algunas de sus falsedades favoritas sobre una variedad de otros temas.

Ley de Registros Presidenciales

Al denunciar la búsqueda federal de agosto en Mar-a-Lago, Trump afirmó que la Ley de Registros Presidenciales requiere negociaciones prolongadas sobre la devolución de documentos.

Dijo: “Para que todos sepan, estoy sujeto a lo que se conoce como la Ley de Registros Presidenciales, que fue diseñada y aprobada por el Congreso hace mucho tiempo solo por esta razón. Según la ley, se supone que debo negociar con NARA, la Administración Nacional de Archivos y Registros”. Luego continuó menospreciando a NARA.

Los hechos primero: la afirmación de Trump es falsa.

La Ley de Registros Presidenciales dice que, en el momento en que un presidente deja el cargo, la Administración Nacional de Archivos y Registros obtiene la custodia y el control de todos los registros presidenciales de su administración. Nada en la ley dice que debería haber una negociación entre un expresidente y NARA sobre la devolución de los documentos presidenciales de un exmandatario, y mucho menos que hubiera una batalla de meses después de que NARA contactara por primera vez al equipo de Trump en 2021 para tratar de obtener algunos de los documentos que no habían sido entregados al final de su presidencia.

Jason R. Baron, exdirector de litigios de NARA, le dijo a CNN en un correo electrónico la semana pasada (cuando verificamos una afirmación falsa similar de Trump): “El expresidente simplemente está equivocado como cuestión de derecho. A partir del mediodía del 20 de enero de 2021, cuando el presidente Biden asumió el cargo, todos los registros presidenciales de la gestión Trump pasaron a la custodia legal del archivero de Estados Unidos. Punto final. Eso significa que nunca se deberían haber transferido registros presidenciales a Mar-a-Lago, y no hubo más conversaciones ni negociaciones”.

Timothy Naftali, historiador presidencial de CNN, profesor de la Universidad de Nueva York y exdirector de la Biblioteca Presidencial Richard Nixon, describió la afirmación de Trump como “tonterías” y dijo que la descripción del expresidente de la Ley de Registros Presidenciales es “una cuestión de fantasía” inventada para permitir que Trump “finja que es una víctima”.

La ley, dijo Naftali en una entrevista la semana pasada, deja en claro que los documentos que Trump tenía en Mar-a-Lago son registros presidenciales que pertenecen legalmente al público y están legalmente obligados a estar bajo la custodia de NARA. La ley no proporciona “espacio para debates y discusiones entre los asesores presidenciales y los Archivos Nacionales al final de una presidencia” sobre tales registros, dijo Naftali.

George Soros y el fiscal de distrito

Como lo ha hecho en las redes sociales en el último mes, el expresidente Donald Trump invocó al donante multimillonario liberal George Soros mientras criticaba al fiscal de distrito Alvin Bragg en su discurso, afirmando que Bragg es un “izquierdista radical, un fiscal respaldado por George Soros”.

Esto necesita contexto. Soros no hizo ninguna donación a la campaña electoral de 2021 de Bragg, y un portavoz de Soros, Michael Vachon, le dijo a CNN que los dos hombres nunca se comunicaron de ninguna manera; no hay evidencia de que Soros haya tenido algún papel en la decisión de Bragg de imputar a Trump. Sin embargo, George Soros, partidario desde hace mucho tiempo de los candidatos demócratas a fiscal de distrito que favorecen la reforma de la justicia penal, apoyó indirectamente la campaña electoral de Bragg: fue un importante donante de un Comité de Acción Política (PAC) liberal, Color of Change, que dice que gastó un poco más de US$ 500.000 en una iniciativa de gasto independiente en apoyo de la candidatura de Bragg.

Vachon le dijo a CNN: “Entre 2016 y 2022, George Soros personalmente y Democracy PAC (un Comité de Acción Política al que el señor Soros ha contribuido con fondos) han aportado juntos con aproximadamente US$ 4 millones al PAC de Color of Change, incluido US$ 1 millón en mayo de 2021. Ninguno de esos fondos se destinó a la campaña de Alvin Bragg. George Soros y Alvin Bragg nunca se conocieron en persona ni hablaron por teléfono, correo electrónico, Zoom, etc. No ha habido contacto entre los dos”.

Soros ha sido un objetivo frecuente de las teorías de conspiración antisemitas que pintan al filántropo judío como un titiritero detrás de varios eventos estadounidenses e internacionales. El presidente del PAC Color of Change, Rashad Robinson, calificó las últimas invocaciones de Soros de Trump y sus aliados como “antisemitas” y “antinegros”. Le dijo a CNN que los ataques son una exageración tanto del papel de Soros en la toma de decisiones del PAC como del papel del PAC en la victoria electoral de Bragg.

Manejo de documentos por parte de expresidentes después de dejar la Casa Blanca

Al defender su manejo de documentos gubernamentales, que es objeto de una investigación federal en curso, Trump repitió su afirmación falsa de que varios otros expresidentes se llevaron documentos con ellos al salir de la Casa Blanca.

Trump afirmó que “llevar abiertamente cajas de documentos y principalmente ropa y otras cosas a mi casa” es algo “que ha hecho el presidente Obama”. Continuó: “Los Bush lo han hecho. Jimmy Carter lo hizo. Ronald Reagan lo hizo. Todo el mundo lo ha hecho”.

Los hechos primero: esto es falso.

Como lo señaló la propia Administración Nacional de Archivos y Registros en un comunicado el año pasado, no hay pruebas de que los presidentes anteriores hicieran algo parecido a lo que hizo Trump después de que entrara en vigor la Ley de Registros Presidenciales en 1981 (a partir del gobierno Reagan). En realidad, a NARA se le otorgó la custodia de los registros presidenciales de los expresidentes Ronald Reagan, Barack Obama y ambos George Bush tan pronto como estos presidentes dejaron el cargo, como lo requiere la Ley de Registros Presidenciales, y fue NARA, no esos presidentes, los que mudaron esos documentos a instalaciones de archivo temporales, instalaciones administradas por NARA.

NARA dijo en un comunicado en octubre que obtuvo la custodia física y legal de los registros de Obama, Reagan, HW Bush y W. Bush, así como los del presidente Bill Clinton, “cuando esos presidentes dejaron el cargo”. Dijo sobre las instalaciones temporales a las que se trasladaron los documentos: “Todas esas instalaciones temporales cumplieron con estrictos estándares de archivo y seguridad, y han sido administradas y atendidas exclusivamente por empleados de NARA. Los informes que indican o dan a entender que esos registros presidenciales estuvieron en posesión de los expresidentes o sus representantes, después de que terminaron sus cargos, o que los registros se encontraban en condiciones deficientes, son falsos y engañosos”.

En otras palabras, no hay equivalencia entre el manejo de documentos presidenciales por parte de Trump y el de esos presidentes anteriores. En esos otros casos, los documentos presidenciales estaban en posesión de NARA y almacenados de forma segura y profesional. En el caso de Trump, los documentos presidenciales encontrados en un depósito amateur al azar en Mar-a-Lago, incluidos los documentos marcados como clasificados, estaban en posesión de Trump a pesar de los numerosos intentos tanto de la NARA como del Departamento de Justicia por recuperarlos.

Reacción a la llamada de Trump al secretario de Estado de Georgia

Trump afirmó, como lo ha hecho en el pasado, que la fiscal de distrito del condado de Fulton, Georgia, Fani Willis, lo está investigando por una llamada telefónica “perfecta”, que dejó en claro que era su llamada telefónica del 2 de enero de 2021 al secretario de Estado de Georgia, Brad Raffensperger, en la que Trump instó sin éxito a su colega republicano a “encontrar” de alguna manera suficientes votos para anular la victoria de Joe Biden en las elecciones de 2020 en el estado.

Entonces Trump dijo: “Nadie encontró nada malo en esa llamada perfecta hasta una gira de promoción del libro muchos meses después. De repente, dijeron: ‘Sabes, recuerdo que Trump hizo una llamada. Veamos eso”.

Los hechos primero: La afirmación de que “nadie” encontró algo malo en la llamada de Trump hasta meses después ni siquiera se acerca a la verdad.

The Washington Post publicó la historia de la llamada al día siguiente de que ocurriera, y hubo un alboroto inmediato. El día que salió a la luz la historia, Kamala Harris, entonces vicepresidenta electa, calificó los comentarios de Trump como un “abuso de poder descarado y audaz”. Al día siguiente, algunos miembros demócratas del Congreso le pidieron al FBI que abriera una investigación, y Willis emitió un comunicado calificando los informes sobre la llamada como “perturbadores” e indicó su voluntad de investigar. Tres días después de la llamada, CNN publicó una historia titulada “La llamada de Trump podría poner en peligro al presidente, dicen expertos legales”.

No quedó claro de inmediato de qué gira de libros estaba hablando Trump, pero es posible que se refiriera a la promoción de otoño de 2021 del libro de Raffensperger “Integrity Counts” en la que habló extensamente sobre la llamada de Trump en entrevistas con varios medios. Para entonces, había quedado claro durante más de ocho meses que Willis estaba investigando los intentos de Trump de entrometerse en las elecciones de 2020 en el estado.

Biden ganó en Georgia por 11.779 votos; en la llamada, Trump expresó su deseo de “encontrar 11.780 votos”.

Inflación

Trump afirmó que Estados Unidos tiene “una economía que ha sido paralizada por la mayor inflación que hemos visto en más de 60 años”.

Los hechos primero: la afirmación de Trump de los “60 años” es una exageración, aunque la tasa de inflación sigue siendo alta según los estándares históricos.

En junio pasado, la tasa de inflación interanual alcanzó su nivel más alto desde fines de 1981, 9,1%. Pero unos 41 años no redondean a “60 años”, ni mucho menos a “más de 60 años”. La tasa de inflación interanual más alta real durante los últimos 60 años es del 14,8 % (a principios de 1980), muy por encima de los niveles de mediados de 2022. Más importante aún, la inflación año tras año ahora ha disminuido durante ocho meses consecutivos, alcanzando el 6% en febrero de 2023, ni siquiera cerca del máximo de 60 años.

Esta afirmación de Trump es un ejemplo de cómo el expresidente tiende a aumentar sus cifras exageradas con el tiempo. En un mitin de campaña en Texas a fines de marzo, afirmó, también incorrectamente, que el país tenía la inflación más alta en “50 años”.

Las elecciones de 2020

Al principio de su discurso, Trump repitió una de sus conocidas mentiras sobre las elecciones de 2020 que perdió. Trump afirmó que había “millones de votos metidos ilegalmente en las urnas, y todos captados por las cámaras del gobierno”.

Los hechos primero: esto es una mentira; no hay, de nuevo, ninguna base para afirmar esto.

Las afirmaciones anteriores más específicas de Trump sobre el supuesto relleno de urnas por parte de los trabajadores electorales en el condado de Fulton en Georgia han sido completamente desacreditadas; no hay indicios de que tal ilegalidad haya ocurrido a gran escala. Si bien hubo una pequeña cantidad de fraude electoral en todo el país, parte del mismo cometido por partidarios de Trump, varios exaltos funcionarios de la gestión de Trump y la campaña 2020, incluido el secretario de Justicia en el momento de la elección, William Barr, han reconocido que no hubo suficiente fraude para haber cambiado el resultado.

Equipo militar dejado en Afganistán

Trump afirmó, como lo ha hecho antes, que EE.UU. dejó atrás “US$ 85.000 millones del mejor equipo militar del mundo” cuando se retiró de Afganistán en 2021.

Datos primero: la cifra de US$ 85.000 millones de Trump es falsa.

Si bien una cantidad significativa de equipo militar que había sido proporcionado por EE.UU. a las fuerzas gubernamentales afganas fue abandonado a los talibanes tras la retirada de EE.UU., el Departamento de Defensa ha estimado que este equipo tenía un valor de alrededor de US$ 7.100 millones, una parte de alrededor de US$ 18.600 millones del valor en equipo proporcionado a las fuerzas afganas entre 2005 y 2021. Y parte del equipo quedó inoperable antes de que las fuerzas estadounidenses se retiraran.

Como han explicado anteriormente otros verificadores de hechos, los “US$ 85.000 millones” es una cifra redondeada (se acerca a los US$ 83.000 millones) de la cantidad total de dinero que el Congreso ha asignado durante la guerra a un fondo de apoyo a las fuerzas de seguridad afganas. Una minoría de esta financiación fue para equipos.

Melissa Velásquez Loaiza

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