viernes, marzo 1, 2024
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¿Las minorías buscan igualdad?

Por: Juan Martín Mora

Las minorías, bajo premisas ideológicas, ya no buscan igualdad sino supremacía. La supremacía se define como “un grupo predeterminado que tiene privilegios en la ley”. Por lo tanto, ya no es un concepto que solo aplica a los nazis ni a los miembros del Ku Klux Klan; ni es un epíteto que aplica al clasismo de la llamada “ultraderecha”.

Muchos buscan escalones ante la ley en el nombre de la igualdad. Por ejemplo, el colectivo LGBT en Ecuador tiene la Subsecretaría de Diversidades. Pero cuando hablamos de igualdad, debería bastar con que los derechos de ellos estén contemplados en la ley. Pero siguiendo su lógica populista colectivista debería haber también una subsecretaria de la heteronormatividad”. Pues en la Constitución está despenalizada la homosexualidad desde 1997, y la unión civil de parejas del mismo sexo es legal desde 2019.

O el cupo trans de España, que busca una cuota dentro de la contratación. ¿Desde cuándo el Estado cree que se debe emplear a un grupo por ser diferentes, sin que puedan competir de igual manera frente al resto de los ciudadanos por ese empleo dentro del mercado laboral? Pues la verdadera diversidad es tratar a cada individuo con respeto que se merecen sin tratarlos como miembros de colectivos.

Y si se habla de feminismo, el mismo buscó en su origen igualdad ante la ley con el sufragismo, pero ahora te hablan de reparaciones históricas, que es una bonita forma de referirse a la venganza. Pues en Ecuador las activistas de los derechos humanos militan para que exista mejor trato para los delincuentes, pero poco después celebran cuando la policía hace batidas para detener a padres que deben pensiones alimenticias. Pues, en Ecuador a simple vista parecería que solo existe prisión efectiva para padres con juicios de alimentos.

Según Valentina Ortiz, activista de los derechos de los hombres, en España solo hay prisión efectiva para agresores de mujeres y no para agresoras de hombres. Pues muchos juristas que son activistas piden que se invierta la carga de la prueba en casos de violencia de género. Ya no quieren que un hombre sea inocente hasta probar lo contrario, sino que quieren que sea culpable hasta probar lo contrario. Diciendo explícitamente, que es preferible creerle a una posible mentirosa que a un posible acosador. Dando fruto a los escraches que son campañas de desprestigio a hombres. Según Ortiz, en la Fiscalía de España existen 280 mil denuncias por violencia de género de las cuales el 80% quedan en archivo y absoluciones, muchas de ellas por tratarse de denuncias falsas.

Y de ese 80% de denuncias, en solo el 7% de casos los hombres emprenden a demandar por injuria. Las mujeres agresoras no reciben las mismas penas que los hombres, reciben la mitad del tiempo. Ahí hay supremacía y cuando el grupo parlamentario VOX y el PP emprendieron una ley de violencia doméstica, la cual protege a hombres, mujeres y niños con las mismas penas para los agresores, los grupos minoritarios se opusieron a la ley.

Un amigo vivió una denuncia falsa por supuesta violencia de género y su respectivo escrache social. ¿Acaso no han escuchado las bases del derecho penal romano? Sobre in dubio pro reo: en caso de duda a favor del reo.

En Hispanoamérica, no se recogen cifras de denuncias falsas por parte de los estados. El ministerio de la mujer en Argentina no le da importancia a la vida arruinada de un hombre. Por eso existe una fundación Ayudar y Crecer que apoyan a los hombres y recogen esas cifras. Pues para el feminismo, el hombre ha nacido con una especie de un pecado original donde la mujer es siempre la víctima, la cual es incapaz de cometer los mismos actos delictivos que los hombres. Así no se avanza hacia una sociedad más igualitaria, sino todo lo contrario.

Un ejemplo más, en Argentina la mujer se jubila 5 años antes que los hombres, eso no es igualdad ante la ley.

Sobre la situación racial, en Estados Unidos bajaron la calificación para personas afrodescendientes para que ingresen fácilmente a las universidades, pero subieron la nota para hindúes y asiáticos. Esta supuesta discriminación positiva sigue siendo discriminación, da privilegios a un grupo frente a otro y eso no es justo.

Según PragerU en 1960 el 22% de familias negras no tenían una figura paterna. Después de un bono para madres solteras en 1985 el 67% de hogares no tenían un padre. Para la misma izquierda en su tiempo, eliminar la figura paterna era un problema pues, Obama dijo “en un hogar cuando se remueve al padre, hay 5 veces más probabilidades de vivir en la pobreza, 9 veces más probabilidades de abandonar la escuela y 20 veces más probabilidades de terminar en prisión.” Y Jordan Peterson, psicólogo, dice que el padre es fundamental para la formación de la empatía.

El estado de bienestar a las minorías le ha hecho un peor daño, le ha vuelto dependiente de un paternalismo estatal y le ha sobreprotegido. Pues les ha hecho creer que son víctimas de nacimiento. Y por eso merecen privilegios. Nos hemos convertido en una sociedad tribal y caracterizada por un “buenismo” donde el progresista se ha vuelto clasista al negar la movilidad social y al etiquetar a las personas de forma colectiva: al blanco lo vinculan con privilegio y al negro con pobreza.

Las minorías deberían separarse totalmente de este progresismo que no tiene nada de progreso, sino con pasos progresivos hacia al totalitarismo. Deben empezar a entender que el feminismo no representa a la mujer, el indigenismo no representa al indígena y que el socialismo no representa a la sociedad. Tenemos que identificar al que busca igualdad mediante la ley y al que busca supremacía y deberíamos entender que la verdadera igualdad es ante la ley. ¿Las minorías buscan igualdad?

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